jueves, octubre 30, 2008

Garzón, hoy

Los políticos usan continuamente de la alcachofa pero dicen pocas cosas o no dicen nada. Garzón, el juez Garzón, no habla nunca por el aparato pero siempre está haciendo algo. Los políticos se mueven en la teología y Garzón se mueve en la realidad. Los políticos juegan con las palabras y Garzón actúa con los hechos.

Hombres, papeles, sitios exactos, citas concretas, sumarios, reos, cadáveres, testigos. Esos son los instrumentos con que trabaja Garzón. En la anterior temporada le acusaron de trepa porque es un hombre que se mueve más que los demás y consigue más cosas. «Ese busca algo» decían de Garzón. Claro, busca la verdad. En este nublado verano, numeroso como una novela policiaca, se ha afilado un poco más la calumnia. «Ese busca el Nobel».Suponemos que será el Nobel de Literatura porque a cada encausado le dedica una novela o sumario de 500 páginas. El Nobel de la Paz no se lo van a dar porque en España no hay paz ni la va a haber de momento, mientras los legitimistas de la violencia no cambien de arsenal.

La singularidad de Garzón es que vive pegado a las cosas, a las realidades, a las tabernas vascas, por ejemplo, y no sabemos si es buena o mala medida el cerrarlas, para los fines que persigue Garzón, pero él es paredaño de la vida y las abstracciones de los políticos y los periodistas no le dicen nada. Entre tantos españoles como andan metidos en esto sólo él, el juez Garzón, vive entre las cosas mientras crecen los atestados.

No sabe uno si la vitalidad de este hombre, su creencia directa en la realidad, su capacidad para el hecho concreto, son cosas que darán buenos o malos resultados en el futuro inmediato. Pero es absorbente como una película ver a Garzón que entra y sale, va y viene, frecuenta cárceles, alborota Juzgados y visita sospechosos a deshora. Por contraste con Garzón, el mundo político y el mundo jurídico se quedan pálidos, cortos, irreales. Son una novela tediosamente sicológica mientras que Garzón es un western de cabalgadas incesantes e indecibles.

El espectáculo Garzón es un número para los españoles porque los españoles somos una vieja raza teórica y antes de pasar a la acción preferimos formar comisiones, poner firmas, escribir cartas, hacer hipótesis y aplazar lo ya aplazado, a ver si viene el veranillo de San Martín y nos tomamos otras vacaciones. ¿Por qué no seguir el ejemplo del joven y popular juez, que parece un hombre audaz de novela de quiosco, y ser un poco más activos, más fácticos, más eficaces? Pero de un pueblo que ya está diciendo que Garzón va a por el Nobel, calumniándole con un elogio, no cabe esperar aprendizaje ni conducta. Estamos nada menos que ante el pecado dúplice de los nacionales: la soñarrera perezosa del indígena unida a la envidia del que no tiene sueño.

Baltasar Gracián, si es que fue Gracián, definió la envidia como tristeza del bien ajeno. Estábamos tristes por nuestros muertos sistemáticos y ahora estamos tristes del bien ajeno, que es el de Garzón. Fuera con la tristeza nacional, con el miedo autonómico, con la alegría fingida, con la farsa jesuítica, y el Nobel para Garzón. Garzón ha resultado el Gran Hermano en este confinamiento lóbrego de los nacionalismos. El nos ve a todos, nos sabe, nos escucha, nos intuye y nos rodea. Garzón es ejemplo para camastrones, pero tampoco hay que volar la cama.
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Publicado en “El Mundo”, Los placeres y los días (4 septiembre 2002)

2 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

"De un pueblo que ya está diciendo que Garzón va a por el Nobel, calumniándole con un elogio, no cabe esperar aprendizaje ni conducta."

Entonces, ¿qué cabe esperar de un pueblo que dice que está montando un golpe de Estado judicial o que es un escarbatumbas? La actuación de Garzón, desde un punto de vista jurídico, es controvertida, pero al menos hay que reconocer que, sabiendo la que le iba a caer por hacer lo que ha hecho, los tiene bien puestos...

La paciente nº 24 dijo...

Pensé que Umbral escribía con orfeones de fuego desde algún infierno menos infierno que le intuye. Que había enchufado su máquina de escribir a la pantalla del mundo para crear su propio blog, ES capaz, ES capaz. Pero no.