sábado, octubre 04, 2008

Sujetadores


Me llaman de una revista para preguntarme qué opino de la supresión del sujetador en el bikini.
- ¿Y por qué sólo el sujetador? -respondo.

Antes se llamaban sostenes, pero ya no es la misma cosa ni la misma palabra, con perdón del maestro Dámaso Alonso, que estará dando su paseo de todas las mañanas. El sujetador es pura lencería lírica e inconsútil, en tanto que el sostén solía ser de uralita y castidad. Hay un matiz, como ven. Siempre hay un matiz. Con la Falange y el Movimiento, lo mismo. También hay un matiz. Lo dice Falange Española de las JONS: aclaran que el señor Suárez, presidente del Gobierno, no es exactamente falangista. Y explican:

-No nos extraña, dado que una vez más se quiere confundir a la Falange con el Movimiento.

Es verdad. Error de bulto. Tan craso como confundir el sujetador con lo sujetado o el sostén con lo sostenido. Es el matiz, ya digo. El sexo de los ángeles. ¿Cuál es el sexo político del presidente? No se sabe bien si los de Falange Española le hacen un favor o un disfavor matizando que no es exactamente falangista. Pero en todo caso han dejado en el aire, involuntariamente, una pregunta que estaba en el subconsciente nacional:

-¿Qué es políticamente el presidente?

Cuando salió nombrado, los eternos descontentos dijeron que era del Opus, que era de Falange, que era un hombre de López Rodó, que era un hombre de Herrero Tejedor, que era un hombre de Prado del Rey. Dijeron tantas cosas que se neutralizaban unas a otras. Un fino observador que había trabajado en Presidencia me lo definió así:

-Suárez es un hombre de Suárez.

Al principio me deslumbró el sofisma, como todos los sofismas. Uno es sensible a la brillantez y la sorpresa de la forma, qué quieren. Aunque sea una forma enganosa. Uno es de la época del sujetador. Luego comprendí que no me hablan dicho nada. Es como decir que yo soy un hombre de Umbral.

-Es que usted también es muy suyo.

-No tanto como el presidente, modestia aparte.

Supongo que Suárez es un hombre de la Corona. De Franco también se decía que era franquista. Estas tautologías no aclaran nada, pero quedan ingeniosas. Dicen que don Alfonso XIII le dijo a cierto escritor:

-Eres más monárquico que yo.

No haré la pregunta inconveniente de si Suárez es más monárquico que el Rey, pero sí debe ser más monárquico que López Bravo y Silva Muñoz. A la vista está. Lo que caracteriza a nuestro presidente es el haber pasado a través de los distintos vitrales ideológicos, políticos y administrativos del Régimen sin romperlos ni mancharlos.

-¿Cómo el rayo de luz?

-Como el rayo de luz, pero con vocación de mando.

-¿Está usted seguro de que en Prado del Rey no rompió ni manchó nada?

-Aquello está tan roto y tan sucio que da igual.

A ver si ahora el señor Ansón lo adecenta un poco. El otro Ansón, Luis María, es el que ha puesto de moda el tema del sujetador, Y Picatoste le ha echado una mano. Tal para cual. Los falangistas que ahora repudian a Suárez, hablaban en los años treinta de la España alegre y faldicorta. Los monárquicos de hoy hablan de la España sin sostén. En estas cosas lo malo es empezar. Las españolas se han quitado de encima el sostén y los falangistas quieren quitarse de encima el Movimiento. Esto no lo arregla ni el Apóstol Santiago.

Publicado en Diario de un snob, “El País” (28 de julio de 1976)

2 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

Umbral dedicó algunas de sus mejores páginas al recuerdo de la Transición y,en concreto, a la figura de Suárez. Sin ir más lejos, de "Madrid, tribu urbana", la parte que más me gusta es la primera, dedicada a estos temas.

Sin embargo, no siempre fue así. El propio Umbral se arrepintió de haber escrito un artículo con el título "El error Suárez", rememorando "El error Berenguer" de Ortegaa y Gasset. Si se admiten peticiones...

Jorgewic dijo...

¡Oído, barra! Más arriba está, aunque con otro título ("Qué error, qué inmenso error"), aunque para el caso es lo mismo. El Umbral de sus mejores tiempos, sí señor.
Un abrazo